NUTRICIÓN Y VERANO

NUTRICIÓN Y VERANO

Hola a todos

¿Qué tal os ha ido ? Espero que todos hayáis pasado un buen verano y hayáis aprovechado para hacer vida sana, comer rico y hacer ejercicio. Si no ha sido así, no te preocupes. Empieza septiembre y estaremos encantados de reconducir tus rutinas y comenzar una vida más saludable.

En la consulta hemos seguido ayudando a las personas que acudisteis con vuestros problemas, dudas o cambios de dieta para conseguir una alimentación más acorde a vuestra situación: edad, sexo, fase del ciclo vital, o patología. 

Han sido meses de ensaladas, frutas frescas y deporte al aire libre, pero también de excesos, cenas con amigos y chiringuitos después de la jornada playera.

Así que quizás haya llegado el momento de «volver al cole», y recuperar horarios, alimentación saludable y buenos hábitos.

¿Te animas a comenzar o mantener tus rutinas más sanas? Si es así no lo dudes más y pide tu cita sin compromiso. 

Os dejo unas fotos de nuestras bolsas de verano que se pueden utilizar este invierno para hacer la compra, y disfrutar todo el año con el recuerdo del verano.

Bolsas en la playa

Nos vemos pronto con nuevas ideas y mejores propósitos.

Saludos a todos y feliz final del verano.

ETIQUETADO DE ALIMENTOS. (Carlota)

¿Debemos analizar las etiquetas nutricionales en los alimentos? ¿Toda la información que contienen es igual de importante? ¿Tienen “truco”?

¿Qué información está declarada en el etiquetado nutricional?
• Valor energético → las famosas calorías (expresadas siempre en kcal)
• Cantidad total de grasa en gramos, y en concreto los gramos de grasa saturada que contiene el alimento (recordar que es el tipo de grasa que se debe evitar en exceso siempre y cuando no sea obtenida a partir de alimentos no procesados y a ser posible de origen vegetal).
• Hidratos de carbono en gramos, y en concreto la cantidad de azúcares que forman parte de esa cantidad de hidratos de carbono. (Recordar que los azúcares son hidratos de carbono, pero “sin ser de calidad”).
• Fibra (en gramos)
• Proteínas (en gramos)
• Sal (en gramos)
• Vitaminas y minerales (en cantidad diaria recomendada)

Pero, ¿Qué es una porción exactamente?
El primer paso para entender un poco mejor el etiquetado nutricional es conocer qué
tamaño supone una ración de alimento en relación a la cantidad de alimento que viene
en el envase.

Es sencillo:
En la etiqueta, el fabricante nos da una ración aconsejable: nos indica la cantidad de
calorías y nutrientes que existe en una “ración” de alimento. Pero, ¿coincide su ración
con la que nosotros vamos a ingerir?
Puede ser que el envase contenga tres raciones, y nosotros nos comamos todo el
contenido del envase. De esta manera, si un paquete de alimento contiene 100 gramos,
pero el fabricante considera que una ración son 25 gramos, cuando ingerimos la mitad
del contenido del envase (50g), la cantidad de calorías, grasas y demás nutrientes que
aparecen en el etiquetado (referenciado para una porción) habrá que multiplicarlo por
dos. De esta manera obtenemos la cantidad total que vamos a ingerir de cada nutriente
y de energía total.
Siempre hay que tener en cuenta qué es lo que considera ración el fabricante y qué
consideramos nosotros

Paso por paso…

1. Calorías
Hay que olvidarse de la idea que siempre hemos tenido en mente de que el alimento menos calórico será el más saludable. Es algo más complicado y habrá que leer más a fondo todo el etiquetado. Para hacernos una idea, los frutos secos son uno de los tipos de alimentos más saludables y a su vez más calóricos. Sin embargo, pueden
incluirse en dietas de adelgazamiento.
Sí que hay que tener presente la cantidad aproximada de calorías que una persona necesita en una dieta equilibrada. De esta manera, si mi cuerpo necesita 1800 kcal para funcionar de manera adecuada, no será saludable escoger alimentos que por 100g de
porción contengan calorías excesivas. Por ejemplo, merendar un producto de bollería industrial que contenga 400 kcal. Casi un 33% de la energía diaria te la estará aportando la merienda, con lo que en el resto de ingestas probablemente superes la energía
necesaria. De esta manera obtendrás un balance energético positivo al final del día: consumir más calorías de las que necesitas.

2. Carbohidratos
En esta parte de la etiqueta encontraremos diferenciados los hidratos de carbono totales (grupo en el que se incluyen los azúcares) y los azúcares simples (que pueden ser propios del alimento o añadidos).
Además, posteriormente a los hidratos de carbono vendrá declarada la fibra.
¿Qué debemos tener en cuenta en este apartado?
• Azúcares → pueden ser azúcares propios del alimento y azúcares añadidos. La OMS recomienda no consumir más de 25g de azúcar al día.
• Fibra → 25-30g de fibra diaria recomendada por la OMS. No es limitante en
cantidad y no aporta calorías.
3. Proteínas
La OMS recomienda un consumo de algo más que 1g de proteína por kg de peso corporal (dependiendo de la actividad física). Es decir, una persona que pesa 60kg deberá consumir aproximadamente unos 60g de proteínas al día.
La cantidad de proteína existente en los alimentos procesados no suele ser relevante, puesto que la cantidad diaria recomendada de consumo es elevada respecto a la poca cantidad que los alimentos envasados suelen contener, excepto si son alimentos enriquecidos con proteínas.
4. Grasas
• Grasas Insaturadas = saludables y necesarias. Omega-3, Omega-6, Omega-9.• Grasas Saturadas = menos saludables pero necesarias.
• Grasas trans = perjudiciales.
La OMS recomienda un consumo de 60-80g de grasa total diaria, sin superar los 20g de grasa saturada al día.
No introducir en el carrito de la compra alimentos que contengan grasas trans.
Intentar evitar concentraciones altas de grasa saturadas.
No asustarse por un contenido elevado en grasas poliinsaturadas, ya que son necesarias para el correcto funcionamiento del organismo (sistema nervioso central, poder antioxidante, poder antiinflamatorio, protección celular…).
5. Sal
No más de 5g de sal al día.
No más de 2g de sodio al día.
Hay que tener en cuenta que cuando la declaración de la cantidad de sal en el etiquetado viene en forma de cantidad de sodio, es necesario multiplicar la cifra que se indica por 2,5. Es decir, si se indican 2 gramos de sodio, en realidad estaremos ingiriendo
5 gramos de sal real.
La sal es importante para el funcionamiento del organismo, pero sin excesos. Suele ser un método de conservación del alimento con lo que en la mayoría de productos envasados existe la sal.
6. Vitaminas y minerales
La cantidad de micronutrientes (vitaminas y minerales) suelen expresarse en alimentos enriquecidos y en etiquetados nutricionales más completos. Este tipo de compuestos se expresan en porcentajes que indican la cantidad diaria recomendada de cada uno de ellos.
Por ejemplo, si un alimento en su etiquetado contiene la información “Calcio: 8%”, la porción de alimento que se ingiera supondrá el 8% de la cantidad diaria recomendada de calcio.

¿Existen trucos por parte de la industria que puedan llevarnos a
confusión a la hora de leer el etiquetado de los alimentos?
Por supuesto que sí. Por ejemplo:
“Especialmente formulado para” → buscan el pensamiento de que ese alimento está hecho para ti de forma personalizada y en realidad no tiene nada de especial. Este uso del lenguaje para crear un sentimiento de apego con el alimento.
“Sin azúcares añadidos” → no significa que no lleve azúcar, ya que aunque no se le haya añadido de manera artificial al alimento, éste puede tener gran cantidad de azúcar
de forma natural. “Con vitaminas y minerales” → todos los alimentos contienen vitaminas y minerales, pero haciendo esta afirmación sugiere que el alimento en sí los tiene y el
resto, que no lo dejan presente en su etiquetado, no.
“Más nutrientes” → ¿Más nutrientes que qué? A veces, cuando se reformula un alimento y el fabricante declara que el nuevo contiene más nutrientes, no quiere decir que contenga muchos, puesto que no sabemos cuánta cantidad de nutrientes contenía
anteriormente. Esto mismo sucede con la declaración “Receta mejorada”, no por mejorar la anterior preparación quiere decir que sea saludable.
“Receta única”, “Receta artesana” → no por ser única y artesana es más saludable.
Se puede elaborar de forma artesanal alimentos con elevado contenido en grasas y azúcares que no son saludables para el organismo.

Conclusiones:
– No debemos de fiarnos al 100% de las declaraciones existentes en el envasado, puesto que muchas de ellas no nos ofrecen información de utilidad: “sin azúcares
añadidos”, “receta artesana”, “con vitaminas y minerales”, etc.
– No debemos asustarnos de un contenido en grasas algo elevado si son grasas insaturadas.
– No debemos asustarnos por un contenido alto en hidratos de carbono totales, sino fijarnos en cuántos de ellos son azúcares y cuántos son otros hidratos de carbono, como la fibra.
– Y por último y también muy importante:
Cuanta menos etiqueta, mejor.
Cuánto más pequeña es la lista de ingredientes, mejor.
Recuerda… ¡Una manzana no tiene etiqueta!

Operación Bikini: cómo hacerla de manera saludable

Se acerca el verano y con él las ganas de vernos bien, en buena forma física y más seguros de nosotros mismos que nunca. Si eres de esas personas que cuando asoma el sol de mayo comienzas a preocuparte por tu peso… ¡Cuidado! No te dejes llevar por la cantidad de información que nos aborda día a día en las redes sociales y en el inmenso mundo de internet, sin antes tener claro algunos conceptos básicos sobre cómo llevar a cabo una dieta de adelgazamiento sin poner en riesgo tu salud.

 

Si estás cansado/a de leer información contradictoria, si ya no sabes si las grasas son buenas o tienes que evitarlas, si debes aumentar o no el consumo de proteínas para adelgazar… mantén la calma: es normal que estés hecho un lío. Y, por supuesto, no es tu culpa.

 

Hoy en día estamos rodeados de una cantidad inabarcable de información y contamos con muy poco tiempo en nuestro día a día para seleccionarla y entenderla de la manera adecuada. Sólo necesitas cinco minutos para leer este post y comprender algunos tips básicos para ser capaz de bajar de peso sin dañar tu cuerpo.

 

¿Qué debe alertarnos cuando deambulamos por internet buscando recomendaciones nutricionales para adelgazar?

1.- Las prisas.

 ¿A quién no le encantaría perder kilos haciendo el mínimo esfuerzo posible, en poco más de una semana y de manera respetuosa con nuestro cuerpo?

Desde luego suena bien, pero no es tan sencillo. Cada cuerpo es único y tiene unos tiempos que debemos respetar. Aléjate de aquellas dietas que prometen perder mucho peso en pocos días.

Cuánto más rápida sea la pérdida de peso, más riesgo existirá de recuperar lo perdido debido al conocido “efecto rebote”. Y es que cuando se sigue una dieta restrictiva, con unas limitaciones muy elevadas en las cantidades o en los grupos de alimentos permitidos, siempre se acabará volviendo a la que era nuestra dieta habitual, pues es muy complicado mantener en el tiempo un tipo de alimentación con la que pasamos hambre, nos encontramos cansados o no se nos permite comer aquello que nos apetece.

Si llevamos una dieta de adelgazamiento saludable conseguiremos bajar de peso más lentamente, pero los resultados serán más prolongados en el tiempo, siendo mucho más sencillo mantener nuestro peso deseado sin recuperar los kilos perdidos.

2.- Supresión de ingestas o grupos de alimentos.

Hay que tener claro que suprimir alimentos o incluso macronutrientes (grasas, proteínas o hidratos de carbono) no es saludable. Evita las dietas que incluyen la frase “No comas ___”.

Nuestro cuerpo necesita unas cantidades diarias de cada uno de estos macronutrientes para poder llevar a cabo los procesos fisiológicos que nos permiten obtener energía y desempeñar nuestras tareas diarias sin esfuerzo físico o mental. Si aumentamos o disminuimos el aporte de alguno de ellos de forma drástica y exagerada, estaremos condicionando nuestro metabolismo y generando estrés en nuestro organismo, algo que no nos favorecerá si queremos lograr una pérdida de peso saludable.

Además, si existe una elevada supresión de alimentos no será una dieta que nos permita mantener una adherencia a largo plazo, puesto que nos cansaremos de no poder comer ciertos alimentos que nos apetecen de vez en cuando.

3.- Menús semanales generalizados

No existe una dieta unitaria para todo el mundo. Cada persona tiene unas características fisiológicas determinadas y por ello necesitará una dieta individualizada que se ajuste a sus necesidades energéticas. Puede que una persona consiga unos resultados extraordinarios con un menú determinado y que con las mismas pautas alimenticias tú no consigas bajar de peso o incluso ganes unos kilos. 

¡Cada cuerpo es único!

4.- Dietas líquidas o con productos sustitutivos

Evita las dietas que se basan en alimentos que no son naturales. El proceso de masticación es importante para la sensación de saciedad. Además, este tipo de alimentos no son saludables para nuestra microbiota, ya que ésta necesita alimentos sólidos, variados y naturales para poder obtener los nutrientes necesarios y que podamos gozar de una buena salud intestinal.

Por otro lado, es muy difícil mantener en el tiempo una dieta basada en alimentos artificiales, además de generar el ya mencionado efecto rebote, favoreciendo un aumento de peso una vez comencemos a consumir comida normal.

¿Qué debemos tener en cuenta cuando pretendamos bajar de peso?

Consejos que ya conoces:

  • Desayunar es muy importante. Realizar un desayuno saludable (compuesto por lácteos, fruta y cereales integrales) nos ayudará a que el resto de ingestas a lo largo del día sean más adecuadas en cantidad y calidad. Es algo fundamental para mantener un peso adecuado.
  • Realizar ejercicio físico, al menos 30 minutos al día de actividad física siempre acorde a las capacidades individuales de cada uno.
  • Evitar alimentos procesados y ultraprocesados: cuanto más fresco más saludable. Normalmente, cuántos menos ingredientes tenga en su etiquetado más beneficioso será para nuestro organismo.
  • Beber al menos un litro y medio de agua al día. Y recuerda, el té o las infusiones no son agua.

Algunos consejos a los que a veces no se les da tanta importancia:

  • Descansar y dormir lo necesario: el apetito está condicionado por las hormonas, y el ciclo hormonal sigue los ritmos circadianos del sueño. A veces, dormir poco reduce las concentraciones de la leptina (hormona implicada en la saciedad y el apetito) generando más hambre durante el día.
  • No saltarse comidas: además de mantener un metabolismo sano y activo, se conseguirá llegar a las comidas principales con menos hambre, evitando ingestas calóricas abundantes. No es necesario obsesionarse con realizar cinco comidas diarias, puesto que muchas veces nuestro ritmo de vida no nos lo permite. Es preferible no realizar almuerzo y merienda a realizarlo con alimentos de mala calidad.
  • Incluir en la dieta todo tipo de alimentos: todos los macronutrientes son importantes. No limites el consumo de grasas o hidratos de carbono, ni aumentes el consumo de proteínas en ninguna de las ingestas diarias. Es más importante la calidad que la cantidad. Deja a un lado las grasas saturadas provenientes de alimentos ultraprocesados o productos cárnicos (embutidos, carne roja…) y aumenta el consumo de grasas insaturadas presentes en alimentos como el aguacate, los frutos secos y el pescado. Lo mismo sucede con los hidratos de carbono. No hagas caso al falso mito de no cenar hidratos. Cenar hidratos es saludable siempre y cuanto selecciones aquellos hidratos de carbono que provienen de alimentos como verduras, legumbres y cereales integrales.
  • Haz lista de la compra previamente y cíñete a ella cuando vayas al supermercado. Además, acude al supermercado sin hambre y evitarás caer en la tentación de comprar alimentos hipercalóricos, azucarados o de baja densidad nutricional.
  • Y por último y no por ello menos importante, solicita la ayuda de un profesional en el ámbito de la nutrición para poder asesorarte en la confección de tu menú semanal, elaborándolo de manera individualizada y teniendo en cuenta tus necesidades.

Hoy agradecemos a Carlota López Presa este post sobre la operación bikini, y esperamos que dejéis los comentarios o dudas para que os podamos ayudar.

LISTA DE LA COMPRA

LISTA DE LA COMPRA

Hoy quería hablaros  de este tema que me parece muy interesante. Muchas veces me preguntáis en la consulta qué comprar y dónde, ya que nos sentimos bombardeados por multitud de anuncios que prometen productos de máxima calidad, y no sabemos si fiarnos o no.

No hace mucho tiempo, leí en el libro «Mi dieta ya no cojea» que es muy probable que el lugar donde hacemos la compra habitualmente tenga muy pocos productos que sean buenos para nosotros. Matizando un poco en este concepto estoy más o menos de acuerdo. Una buena cesta de la compra no debe ser rica en productos azucarados, procesados, comida precocinada, bebidas gaseosas ni muchos de otros alimentos que se ofertan en las grandes superficies. Así que debemos tener cuidado y seguir algunos pequeños pero importantes consejos. 

Teniendo en cuenta lo que hemos dicho anteriormente, debemos tener claro que es mejor realizar una lista de la compra de acuerdo con un menú semanal que queramos planificar. Si llevamos escrita la lista, será más fácil que piquemos o caigamos en tentaciones poco saludables. 

Mis consejos generales son los siguientes:

  • Los productos sin etiqueta son los que deberían ocupar gran parte de nuestra cesta: verduras y frutas frescas, pescados y carnes de pescadería y carnicería y productos a granel. Mientras no sepamos interpretar bien las etiquetas (os lo contaré en otro post) lo mejor es que huyamos de estos productos envasados.
  • Para hacer una buena lista, compra solo lo necesario. Agrupa los productos por tu menú semanal. ¿Quieres hacer lentejas y tienes medio paquete en casa? No las vuelvas a comprar. Parece evidente, pero suele ocurrir, así que revisa tu despensa antes de salir con la lista.
  • Revisa que tengas en casa básicos como leche, aceite de oliva virgen extra, arroz, pasta (mejor integral), tostadas de pan , sal, especias que te gusten, frutos secos, cebolla, ajo, y esas sustancias útiles para cocinar que a veces se nos olvidan cuando prestamos atención solo a la materia prima. Para que lo entiendas mejor, quieres hacer un pollo al horno y compras el pollo, llegas a casa y no tienes aceite…es más común de lo que crees…
  • Agrupa en la lista de la compra los alimentos por categorías. Puedes poner: verdura (y las que te hacen falta), fruta (y las que quieres), pescado (los dos o tres que hayas decidido poner en tu menú), carne (la que vayas a comer esa semana), snacks para almuerzos y meriendas, lácteos, legumbres, hidratos (pan, pasta, patata y arroz)… Es la mejor manera de que no desperdicies comida y que no tengas que tirar nada estropeado.
  • No hace falta que huyas de las cosas que te apetecen o te tientan. Se trata de que elijas algún alimento rico para ti o que puedas utilizar para una elaboración saludable. Si eres una fanática o fanático del chocolate, escoge alguno saludable. El chocolate más rico en cacao y más pobre en azúcares suele ser una buena opción y te quitarán ese pequeño antojo semanal. Si estás haciendo un descanso y te apetece picar algo sencillo ten a mano unos frutos secos horneados que son una buena fuente de omega y ácidos grasos saludables.
  • Si aún así las grandes superficies suponen una locura para ti que quieres empezar a comer mejor, te recomiendo que compres los productos frescos en tus tiendas de barrio: fruterías, pescaderías y carnicerías. Para el resto de cosas que te puedan hacer falta lleva una lista sencilla y consulta a tu nutricionista que alimentos son los mejores para cuidar de tu salud. 

Para finalizar te aconsejo que:

  • Vayas sin hambre a hacer la compra
  • Lleva una lista e intenta no comprar más cosas de las que tienes anotadas
  • Concéntrate y presta atención a lo que haces. No aproveches para hacer esa llamada que tenías pendiente ni hagas caso a distracciones
  • Intenta hacer tus primeras compras por Internet. Es una buena manera cuando no tienes tiempo y te permite ir comprobando lo que te hace falta realmente.

Para solucionar cualquier problema ponte en contacto con nosotros, déjanos tus comentarios y cuéntanos si quieres tus consejos para ir a la compra. Escribe las dudas que te surjan que te intentaremos ayudar con mucho gusto.

¡Mucha suerte con el reto de hacer una buena compra!

ALIMENTACIÓN EN LA DEPRESIÓN Y ANSIEDAD

Alimentación emocional

Hoy me gustaría hablaros sobre la relación entre la comida y nuestras emociones. ¿Sabías que nuestro estado de ánimo influye en lo que comemos? Es lo que se conoce como alimentación emocional y se define como aquella que no obedece a una necesidad nutricional, sino que es resultado de una emoción o un sentimiento. Queremos que conozcáis las causas y alternativas que tenemos para poder abordar este problema.

¿Cómo afectan nuestras emociones en la alimentación?

Muchas veces caemos en el peligroso ciclo de: emoción-comida (no saludable)-culpabilidad y de nuevo una emoción negativa.

Esto ocurre porque se utiliza la comida para calmar la ansiedad, la tristeza, la euforia o un estado depresivo. Los alimentos que se suelen escoger son ricos en carbohidratos y grasas saturadas (las menos saludables) que provocan un estado de tranquilidad o alivio que no dura más de unos minutos. Pasado este tiempo, la persona suele tener un sentimiento de culpa que agrava la emoción inicial que se quería calmar. Este sentimiento suele aparecer por el temor a engordar, lo que viene acompañado por una baja autoestima y falta de seguridad de quien lo sufre. Por tanto, entramos en un círculo vicioso donde las emociones se retroalimentan y la comida es el vehículo de cada una de ellas. 

¿Se puede controlar lo que comemos en estas situaciones?

Es fácil romper este ciclo si tienes ayuda externa. En mi consulta de nutrición tratamos este y otros problemas, y te ayudamos a que la ansiedad no se siente contigo a la mesa y decida tu menú.

Como consejos generales y básicos te diré que es muy importante identificar este problema para encontrar las soluciones.

Costumbres que pueden ayudarte son: planificar la lista de la compra, tener un menú semanal, orden en la despensa y alimentos saludables para no caer en tentaciones innecesarias.

Hay que tener en cuenta que los alimentos que se escogen en las situaciones que hemos explicado son poco saludables, por varias razones. La primera y más evidente es que son muy calóricos y poco nutritivos. Es decir, al tomar estos alimentos estamos dejando de tomar otros más sanos que pueden proporcionarnos más beneficios al organismo. Además, muchos estudios realizados a lo largo del tiempo, demuestran que los alimentos ricos en grasas saturadas pueden agravar estados depresivos o producir más ansiedad que la inicial.

¿Qué puedes comer si tienes ansiedad o depresión?

Hay alimentos que pueden ayudar a prevenir o tratar la ansiedad y la depresión. Estudios recientes demuestran cuáles son estos y de qué manera pueden ayudarte.  Se trata de mantener una dieta saludable y aumentar aquellos nutrientes que son beneficiosos para ti. Es por ello por lo que desde la consulta apostamos por la nutrición individualizada. No hay dos personas iguales, no hay una sola manera de alimentarse.  De manera general podemos decir que una dieta variada y equilibrada es una buena opción, pero existen nutrientes que pueden ser grandes aliados en tu vida y en la situación que puedas estar viviendo.

¿Por qué es importante el tema en estos momentos?

En época de confinamiento es muy difícil tener una disciplina y orden en nuestros horarios, por eso creo que, ahora más que nunca, es muy necesaria la figura del nutricionista.

Si estás teniendo problemas de este tipo, de atracones por aburrimiento o para buscar consuelo ante una emoción negativa, no debes sentirte culpable. Es más común de lo que imaginas, así que sólo se trata de adquirir las herramientas necesarias para que comas de manera consciente y no como producto de pensamientos y emociones.

¿Cómo puedes ampliar esta información?

Si tienes alguna duda, o quieres saber más sobre este tema, puedes pedirme la información que necesites.

Estoy accesible en IG (martaotero_nutricionista), en el teléfono 660 472 561 o en el e-mail (martaoterogarcia_farmanutri@hotmail.com)

¿NECESITAS UN NUTRICIONISTA?

Empieza el nuevo año y con él los nuevos propósitos. Entre ellos suele estar el de “mejorar los hábitos de alimentación” o “comer de una manera más sana”. En este post queremos ayudarte a hacerlo posible, pero de una manera coherente y sin cometer los errores más frecuentes en estos casos.

En primer lugar, debemos saber cuáles son los objetivos que queremos obtener. Hay que tener en cuenta que en la sociedad actual muchas veces las ofertas se centran en tener un mejor físico, con un cuerpo diez, pero a costa de una salud cero.  Nos estamos refiriendo a las dietas milagro, que prometen una gran pérdida de peso de una manera rápida. La pregunta que nos hacemos es: ¿Cuidan estas dietas de nuestra salud? Rotundamente no. Para perder peso necesitamos gastar más energía que la que nuestro organismo ingiere, pero eso no quiere decir que no necesitemos la energía de los nutrientes.

¿Lo estoy haciendo mal?

Las dietas restrictivas fracasan, pero NO ES TU CULPA. Cualquier persona puede adaptarse a un plan de 15 días, un mes o dos. En estos planes suelen desaparecer los carbohidratos, las grasas y se rebajan las kilocalorías diarias. Por tanto, adelgazas. Antes de analizar si es la manera más sana de hacerlo (ya te adelanto que no) vamos a ver porqué viene el fracaso. Acabado este plazo de tiempo donde has sido tan restrictivo vuelve “tu vida normal” y te preguntas ¿Y ahora qué? Recuperas tus viejos hábitos, pero con mucha más ansiedad que la tenías antes de empezar. Al verte más delgado/a te relajas y comes como siempre lo habías hecho y vuelves a engordar. Esto conlleva frustración, culpabilidad y baja autoestima. Pasado un tiempo, lo vuelves a intentar porque “ya te funcionó una vez” y entras en un ciclo que puede ser eterno.

Esto sucede porque con estas dietas NO APRENDES nada. No te han enseñado lo que es bueno para ti, que alimentos te benefician, cómo comer u organizar un menú. Además, durante el plazo de tiempo en el que has seguido esa dieta has tenido que sacrificar eventos sociales, o esforzarte para rechazar un postre o un “alimento prohibido”, es decir, adaptar tu vida a la dieta.

Y entonces ¿qué hacemos?

Mi consejo para conseguir tus objetivos es que te enseñen a hacerlo. A lo mejor crees que sabes todo lo necesario para alimentarte bien. Vivimos en una época donde hay mucha información sobre la alimentación y quizás hayas recurrido a esas fuentes, pero ya has visto que debes tener cuidado. Cuando en casa se estropea un grifo llamas a un fontanero ¿verdad? Pues de la misma manera, para aprender a comer debes recurrir a un profesional.

¿Por qué son importantes los nutricionistas?

Cada persona es diferente y tiene unas necesidades específicas. Por tanto, hay que estudiar cada caso para personalizar los planes de alimentación y así conseguir tus objetivos. Si lo que necesitas es perder peso, hay que realizar dietas que puedas adaptar a tu vida y no al revés. El objetivo es que alcances tu peso ideal y que no recuperes el peso perdido pasado el tiempo.

En la consulta podemos organizar un plan conjunto con el que te sientas a gusto y puedas seguir de manera fácil. No se trata de que renuncies a grupos de alimentos (todos son necesarios), sino a que aprendas la frecuencia de consumo de cada uno de ellos y la mejor manera de cocinarlos para que la dieta sea atractiva y no caigas en el aburrimiento. Por ello, el nutricionista tiene un papel de educador con el que puedes obtener grandes beneficios. Teniendo las ganas de cambiar busca a alguien con conocimiento que te pueda ayudar en este proceso y resolver las dudas que te puedan surgir.

Una vez que aprendas que es lo que mejor te conviene podrás acabar diseñando tu menú y saber cómo comer sin culpabilidad en un evento o acto social donde no puedas elegir la comida.

Además, contamos con el conocimiento para poder solucionar cualquier complicación o adaptar la alimentación a problemas de salud como diabetes, hipercolesterolemia, o hipertensión. Nuestro objetivo es que la alimentación y la salud vayan de la mano y no sacrifiques una por la otra.

Funciones de los nutricionistas

Además de ayudarte en la obtención de un peso saludable, los nutricionistas nos ocupamos de otras cosas.

Estamos en cada etapa del ciclo vital, desde bebés a tercera edad, pasando por situaciones como embarazo, lactancia o menopausia. Mención aparte merece la adolescencia, una etapa donde hay que prestar atención a los peligros propios de la edad, que pueden ser los trastornos de alimentación, entre los que se incluyen anorexia o bulimia.

También estamos contigo para diseñar menús adaptados en intolerancias, alergias u otros problemas relacionados con el metabolismo de los alimentos.

Gracias a la formación en farmacología podremos ayudarte en la alimentación en casos de personas que estén siguiendo diferentes tratamientos.

Mucho ánimo en tus propósitos y te animamos a que confíes en nosotros para el cambio.